Hace unos días, concretamente entre el 5 y el 6 de mayo, el alumnado de 1º de la ESO tuvo la oportunidad de viajar a Lisboa, una ciudad llena de historia, colores y muchísima vida.
Desde el primer momento nos llamó la atención el ambiente de sus calles, los tranvías amarillos recorriendo las cuestas y las vistas del río Tajo que acompañaban muchos de nuestros paseos.
Uno de los primeros lugares que visitamos, en la mañana del día 5, fue la Torre de Belém. Verla tan cerca impresionaba mucho más que en las fotos. Está situada junto al río y parece un pequeño castillo vigilando la ciudad. Aprovechamos para pasear por la zona y disfrutar del ambiente mientras hacíamos algunas fotos para recordar el momento.
Después fuimos al Monasterio de los Jerónimos, uno de los monumentos más bonitos de Lisboa. Lo que más nos gustó fue el claustro, con sus columnas decoradas y el silencio que se respiraba allí dentro. También visitamos la iglesia de Santa María, enorme y muy luminosa, donde aprendimos algunas curiosidades sobre la historia de Portugal.
Otra visita muy interesante, ya después de comer, fue el Museo del Terremoto. Allí descubrimos cómo fue el gran terremoto que destruyó gran parte de la ciudad en el siglo XVIII. Gracias a las actividades y explicaciones, pudimos imaginar cómo vivieron aquel momento los habitantes de Lisboa.
Durante la tarde también paseamos por las calles cercanas a la Plaza del Comercio, una de las zonas más animadas de la ciudad. Había músicos tocando en la calle, cafeterías llenas de gente y muchísimas tiendas. Fue uno de los lugares donde mejor se podía sentir el ambiente de Lisboa.
A la mañana siguiente, disfrutamos especialmente con la visita al Estádio da Luz, el estadio del Benfica y su Museo. Pudimos recorrer parte de las instalaciones y conocer mejor la historia de uno de los equipos más importantes de Portugal.
Para terminar el viaje, después de comer, visitamos el Oceanario de Lisboa. Allí vimos tiburones, medusas, peces tropicales y muchas otras especies marinas. Fue una experiencia muy entretenida y relajante que nos encantó a todos.
Sin duda, este viaje a Lisboa fue una experiencia inolvidable. Además de conocer lugares increíbles, compartimos muchos momentos divertidos y aprendimos cosas nuevas. Nos llevamos un montón de recuerdos, fotos y ganas de volver algún día.


























































