- Cuando nieva en enero, todo el año ha tempero.
- En enero el suelo mojado, bueno para el suelo, malo para el ganado.
- Quien cava en enero y poda en febrero, tiene buen año de uvero.
- Año que hasta el nueve de enero nieva, mucho pan espera.
- Si no lloviere en febrero, ni buen prado ni buen centeno.
- Nieve y lluvia en febrero, todo el año ha tempero.
- Flor de febrero no va al granero.
- Calor de marzo temprano, es para el campo sano.
- Marzo marceador, que de noche llueve y de día hace sol.
- Nieve en marzo vale un dinerazo.
- Marzo pardo, señal de buen año.
- Mucha flor en primavera, buen otoño nos espera.
- La niebla en marzo no hace daño, pero la de abril se lleva el pan, el vino y el barril
- Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
- Hielos en la cruz de mayo, siempre hacen daño.
- Mayo caliente y lluvioso, ofrece bienes copiosos.
- Si en mayo no vieres lodo, dalo por perdido todo.
- Rocío y fresco en mayo, dan vino a la viña y heno al prado.
-
- Agua por San Juan, quita aceite, vino y pan.
- Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
- Si llueve por Santa Ana, llueve un mes y una semana.
- Por mucho que quieran ser, julio poco ha de llover.
- Agua por la Virgen de agosto, quita aceite y agua el mosto.
- Tormentas en el mes de agosto, buenos racimos y mejor mosto.
- Agua de agosto, azafrán, miel y mejor mosto.
- Agua por San Mateo, malas vendimias y gordos borregos.
- Lluvia de septiembre es buena para las viñas y mejor para las siembras.
- Si octubre es corto en granos, será largo en caldos.
- Por San Eugenio, las castañas al fuego, la leña al hogar y las ovejas a guardar.
- Truenos en noviembre, prepara el traje del año que viene.
- Cuando en diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
- Si llueve en la Purísima Concepción, llueve en Carnaval, Semana Santa y Resurrección.
- En lloviendo el día de Santa Bibiana, llueve cuarenta días y una semana.
- En no lloviendo en Nochebuena, no hay sementera buen.
- realizado por alumnos del PMAR 1.
martes, 24 de enero de 2017
EL REFRANERO.
DÍA MUNDIAL DE LOS HUMEDALES.
El 2 de febrero es el Día Mundial de los Humedales, fecha en que se firmó en 1971 el Convenio sobre los Humedales, a orillas del Mar Caspio, en la ciudad iraní de Ramsar.
Uno de los principales logros de este Convenio, también llamado Ramsar, ha sido la creación de la lista de humedales de importancia internacional. Dicha lista está compuesta por 2.245 humedales de 169 países con una superficie de 215.029.188 hectáreas.
El Estado español se adhirió al Convenio el 4 de septiembre de 1982, y hasta la actualidad ha incorporado a la Lista de Humedales de Importancia Internacional 74 zonas húmedas con una superficie de 303.090 hectáreas entre las que destacan parques nacionales como Doñana y Tablas de Daimiel y lagunas como Villafáfila, y Gallocanta.
Sin embargo, resulta evidente la grave situación en que se encuentran la mayoría de nuestros humedales, los cuales durante siglos han sido considerados como eriales y zonas insalubres, por lo que fueron objeto de continuos planes de desecación. Concrétamente en las últimas décadas han desaparecido el 60% de las zonas húmedas del Estado español, debido a desecaciones y ocupaciones producidas por la actividad agrícola, la extracción de aguas fluviales y subterráneas, los vertidos de aguas contaminadas y residuos, y la construcción de infraestructuras de transporte y urbanizaciones en sus márgenes.
La mayoría de las zonas húmedas de importancia internacional, protegidas por el Convenio Ramsar, cuentan además con otras figuras de protección (parque nacional, parque natural o ZEPA), pese a lo cual sufren graves problemas de conservación.
Casi la mitad de las zonas húmedas se encuentran gravemente alteradas. Especialmente afectados se encuentran los humedales costeros, ya que buena parte de ellos fueron en su día ocupados en las ampliaciones de poblaciones, por infraestructuras turísticas y carreteras. Pero también los humedales interiores están muy alterados, principalmente por los cultivos, ya que una cuarta parte de los humedales están rodeados de cultivos y un 20% de ellos se encuentran cultivados parcial o totalmente. Otra grave amenaza es la mala regulación hídrica, ya que casi un 10% de los humedales dependen de acuíferos sobreexplotados.
Las Tablas de Daimiel, posiblemente la zona húmeda más importante del Estado español junto con las Marismas de Doñana, y también declaradas Parque Nacional, es un claro ejemplo de las graves amenazas que tienen la mayoría de los humedales. La sobreexplotación del acuífero 23 por la agricultura, agravada por los proyectos de extender los regadíos, la contaminación por aguas residuales, o la canalización del río Cigüela marcan el negro destino de esta importante zona húmeda.
Si insuficiente es el estado de conservación de los humedales de importancia internacional el del resto de zonas húmedas españolas es lamentable. La falta de protección favorece el actual proceso de degradación de la mayoría de estas zonas húmedas y la consiguiente extinción de especies.
Las aves son sin duda el grupo más numeroso de especies afectado por la destrucción de las zonas húmedas, ya que casi la mitad de las especies que actualmente se pueden considerar en peligro de extinción dependen en mayor o menor medida de las zonas húmedas.
Trabajo realizado por los alumnos del PMA1. Geografía.
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